Gracias...
Gracias...
Qué sencillo y qué efectivo...
Es una palabra mágica. Una sonrisa y gracias. Desde la persona que nos sirve el café por la mañana, hasta las personas a la que les debemos ser lo que somos.
Tenemos infinidad de motivos para dar las gracias y es de los gestos más sencillos que en mayor grado mejoran la convivencia.
Gracias hermana Paloma por pagarme mis primeras clases de canto a espaldas de mi madre. Sé que fue un gasto considerable para ti en ese momento, pero supuso el inicio de una nueva dirección en mi vida.
Gracias David y Almu por el apoyo económico en los momentos más apurados.
Gracias Pilar porque no sólo me enseñaste lo que era la música, sino que también me abriste los ojos a una nueva forma de ver el mundo.
Gracias Rubén porque, a pesar de todo, te debo gran parte de mi forma de enteder la dirección musical.
Gracias Sara por acompañarme de forma incondicional en ese largo camino y mostrarme el rumbo cuando me pierdo.
Gracias.
